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"Ruta del bosque de Peloño", en el Parque Natural de Ponga, Asturias

 
Por Lana y Roberto.
Ponga fue una gran sorpresa para nosotros!... Es un concejo de Asturias desconocido para la mayoría, pero que actualmente se inicia en el turismo y trata de enseñar su extraordinario valor natural. Podemos decir que es el espacio natural más salvaje y potente que hemos visitado en España... Si no tienes miedo a los animales en libertad, a los caminos estrechos llenos de huellas de lobos u osos..., no dudes un segundo en visitar alguna vez el maravilloso concejo de Ponga...
 
 
El viaje: Ponga está en la zona oriental de Asturias, muy cerca de Cangas de Onís (unos 50 km) y por lo tanto, está muy cerca de Cantabria.

Se llega fácilmente desde Cantabria o bien se puede entrar también desde el sur de Asturias, entrando desde León, por Riaño (está a unos 45 km).

 
 

Hotel Puente Vidosa, en Ponga. Está en un desfiladero y allí sólo está el hotel y la casona de los propietarios. Tienen hotel, apartamentos, incluso piscina cubierta y gimnasio. Al lado, justo detrás de la terraza de la foto, hay una relajante cascada. 

Os lo recomiendo, pues entra dentro del famoso slógan "bueno, bonito, barato".

Web del Hotel Puente Vidosa

Dirección: Desfiladero de los Beyos - Vidosa ( N-625, km. 134,5 ).Ponga- ASTURIAS
Teléfono: 985 94 47 35
Fax: 985 94 47 97

La capital de Ponga, San Juan de Beleño, está a unos 12 km, y para llegar debes de tomar una desviación que está indicada justamente después de pasar el puente al lado del hotel.

Es una carretera muy estrecha, empinada y curveada y que ya nos adentra en el maravilloso paisaje de este concejo tan recóndito.

Justamente el comienzo de la ruta que realizamos está entre el hotel y este pueblecito de San Juan de Beleño, tomando la misma carretera. Debes encontrar un cartel, que es bastante visible, donde pone: "Los Bedules, Bosque de Peloño"

Hotel Puente Vidosa, en Ponga. Está en un desfiladero y allí sólo está el hotel y la casona de los propietarios. Tienen hotel, apartamentos, incluso piscina cubierta y gimnasio. Al lado, justo detrás de la terraza de la foto, hay una relajante cascada.     
     
La ruta del bosque de Peloño fue la más sorprendente y emocionante que hemos realizado... Ahora os cuento el porqué...
 
Justo después de esta parte del camino tuvimos la experiencia fuerte del día... Escuchamos un gran estruendo, chillidos de lo que creíamos (somos de ciudad!) era un cerdo -porque allí había una granja con caballos, alguna vaca,...- Contra más avanzábamos más se oía y llegamos a la conclusión de que era un jabalí peleándose con otro..., porque el ruido provenía de la arboleda muy próxima al camino. Dudábamos en avanzar o no, cuando de repente se dejó por completo de oír el ruido. Entonces avanzamos y de repente se volvió a oír un trotar fuerte y rápido sobre las ramas secas y luego nada más. Se detuvo algo... Entonces, enfrente de Lana había, a unos 5 metros un lobo mirándola fijamente, enseñando los colmillos y haciendo el ruido que hacen estos animales cuando los vemos en los reportajes de la tele... Así fue... Teníamos una buena cámara de fotos..., pero todo lo que se nos ocurrió, siguiendo los consejos de los que dicen que no hay que correr ante un animal, fue echar a correr hacia el coche (a unos 200 metros)... El lobo nos seguía desde la arboleda gruñendo, corriendo en paralelo a mi que iba el último, como simplemente echándonos de su territorio sin querer hacer nada más... La lástima fue no poder hacer la foto, de lo que nos hemos lamentado..., pero la verdad es que el acongoje fue tan grande que no pensamos en la cámara ni un segundo... :)  Nos queda la imagen de las huellas del lugar, que tomamos a la vuelta. Luego lo teorizamos, ya al volver, un paisano, nos contó que posiblemente el lobo había cazado el jabalí y nos oyó acercarnos, y nos echó de la zona para proteger la comida. En fin... Que susto y que privilegiados fuimos -todo a la vez-! :) De todos modos os digo que cuando veáis una película de hombres lobo, cuando imitan el gruñido del lobo enfurecido, eso no es nada con como suena a 5 metros. La realidad lo supera de largo. También deciros, que si os encontráis en la misma, haced la foto rápido y luego corred... :) Para poder continuar, simplemente cogimos el coche y los primeros 300 metros los pasamos en coche, aparcando más arriba en la pista.
 

 
Y bueno, el resto de la ruta, os la pongo en fotos, que es como mejor se entiende. Son unos 7 km en subida continuada hasta unas brañas o pastos y luego los bajas de nuevo. Lo más bonito es el principio, con vistas a los Picos de Europa, y el final, que da la perspectiva de los valles de Ponga. De todos modos el paisaje merece la pena. Hay miles de huellas de animales y alguna de humano... Rebecos, ciervos, zorros, jabalís, lobos, alguna de oso... Te da la sensación de que allí al atardecer, el movimiento debe ser tremendo. De todos modos, nos dijeron antes de recorrer estas tierras, que nadie nunca ve ni lobos ni osos, así que no tengáis miedo que esto nos pasó a nosotros porque la excepción confirma las reglas...
 

   
     

   
     

 

 

 

 

 

 

 

 
 
Como podéis ver son fotos casi de "decorado de cine". De todos modos, el único "pero" es que las rutas están poco señalizadas, en relación con Somiedo o Pirineos; esperemos que lo mejoren un poquito, porque no cuesta nada poner 10 o 15 marcas durante 7 km, cuando nosotros vimos 2 o 3... y a veces no sabes si hay que tirar a derecha o izquierda. Sin embargo, os aseguro, que toméis izquierda o derecha, acertéis o no en el camino de la ruta, el paisaje es igualmente espectacular.
 

 

 

Os recomendamos sin duda la Ruta del bosque de Peloño, en el Parque Natural de Ponga.

 

 

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