
Puedes visitar...: El Municipio de Selaya es sin duda, uno de los lugares de mayor INTERES TURISTICO de Cantabria. Con las oleadas del turismo alternativo que se va fraguando en torno a los medios rurales, se ha podido redescubrir una de las zonas de mayor encanto de nuestra tierra, con unos paisajes -y- unas gentes verdaderamente dignos de conocer.
A Selaya le alcanza la genuina influencia de la cultura pasiega, concentrada en las famosas Tres Villas Pasiegas; San Roque de Riomiera, San Pedro del Romeral -y- La Vega de Pas. Sus famosos sobaos -y- quesadas, postres pasiegos por excelencia, gozan de tal prestigio que han traspasado nuestras fronteras, aunque siempre es altamente recomendable acompañarlos de la deliciosa gastronomía lugareña.
Las ancestrales tradiciones de la comarca se mezclan con la particular naturaleza de la zona, que todo el mundo coincide en describir como “alfombra ondulada en donde todos son verdes”. Los altos que abrigan Selaya, tienen una especial relevancia, en cuanto a las vistas que proporcionan del valle.
El Alto del Mojón -y- el de La Braguía poseen unos miradores desde donde sentirnos pequeños ante tan vasto paisaje.
Las torres, casonas -y- palacios dan fe de la importancia de la zona, como refugio de hidalgos obcecados desde época medieval, en reflejar su nobleza por medio de innumerables blasones.
Pero sin duda la cita más destacable en el pueblo, es la célebre Fiesta de Nuestra Señora de Valvanuz, el día 15 de Agosto. Una fiesta ancestral, que desde antaño viene acogiendo en su campa a cientos de paisanos de la región, para honrar a la Patrona de los Pasiegos -y- del Valle de Carriedo.
Estamos hablando de una reunión en la que se mezcla de devoción -y- la diversión desde el amanecer hasta altas horas de la madrugada, en la que es posible disfrutar de gran variedad de actos; danzas, saltos pasiegos, barbacoas, mercado, piteros, trajes autóctonos, MUSEO… No es recomendable faltar.
Seguimos conociendo...: TORRES, CASONAS Y PALACIOS
Que la mayor parte del patrimonio monumental de Selaya, se trate de casas solariegas -o- palacios construidos, algunos en torno a antiguas torres defensivas de entre el siglo XIII -y- XV, no es exclusivo del Municipio de Selaya, sino que se repite en todo el territorio de Cantabria.
El débil reinado de los Trastámara hizo proliferar una ausencia de autoridad regida por una ambición feudal que provocó la proliferación de bandidos -y- el abuso de poder de los grades señores.
Este acercamiento a la anarquía condujo al establecimiento de numerosas edificaciones de tipo defensivo, entre las que destacan las torres. Con la llegada al poder de los Reyes Católicos se restablece el orden -y- la justicia, mediante una serie de medidas tan directas como la de destruir las defensas de estas torres. De esta manera acaba en la Montaña el largo periodo de luchas, aunque no de rivalidades entre las familias hidalgas, por lo que la finalidad militar de las nuevas construcciones aún sería patente.
Las torres perdieron su razón de ser ante unas nuevas necesidades, a partir de ahora serían meros recuerdos del pasado -y- en el mejor de los casos se trataron de habilitar como vivienda. El problema era que resultaban incómodas como hogar, por lo que aquellas que se encontraban en lugares poco propicios, como en caminos solitarios, vados de ríos, desfiladeros…, se abandonan, el resto, la gran mayoría, ubicadas en lugares más apropiados, se transforman en “casas fuertes” conservando su carácter militar. De ahí surgen nuevos edificios rodeando las antiguas torres -y- apareciendo el tipo de casa que responde al nombre de “casa solariega”.
Tanto los palacios como las casonas responden al mismo patrón en cuanto a elementos como sus dos pisos, la gran portalada, amplio patio -o- corralada, torre centrada en las antiguas -y- anexa en las modernas, cuerpo central unido a la torre, capilla si la IGLESIA estuviera lejos, fachadas principales de sillería -y- escudos con sus linajes dispuestos a buena vista.
La diferencia entre palacio -y- casona estriba en la suntuosidad -y- riqueza con que se vivió en estas propiedades. Las casonas suelen ser más modestas, con portalada más sencilla -y- torre maltrecha.
Con el tiempo, distintos elementos se van a ir volviendo típicos en las casonas -y- palacios. Desde el siglo XVII -y- durante toda la centuria siguiente, el regreso de los primeros indianos -y- la ascensión de muchos nobles e hidalgos a puestos importantes de la administración pública -y- la milicia, provocó un desarrollo en la edificación civil. Se construyen corraladas, lugares cerrados con muros pero a la intemperie, situados delante de las casas solariegas, sobre todo las de labranza. El portón cedió el paso a la portalada, en una puerta con arco sustentando una espadaña con el escudo de la familia. En el siglo XVIII se sustituyó el barandal de madera de las solanas por balconaje de hierro. Aparece también el balcón púlpito, un balcón en semicírculo apoyado en una repisa mensurar de anillos en disminución que rematan en un piñón.
Las casonas -y- palacios montañeses se encuentran en recintos frecuentemente encerrados por altos muros, a los que se accede por una portalada. Las esquinas del muro se ven reforzadas por cubos rematados en medias esferas -o- pirámides en los que se suele representar algún blasón. En Selaya tenemos doce, declarados todos ellos BIEN DE INTERES CULTURAL con la categoría de Monumentos, en el año 2002.
Los materiales empleados suelen limitarse a la madera, para los entramados, -y- a la piedra para los muros, habitualmente en forma de mampostería -o- sillarejo en el caso de las casonas, en las que el uso de sillares se limitaba a los esquinales -y- contorno de los vanos. En los palacios el sillar se utilizaba más, no sólo en las esquinas -y- los huecos, sino en toda su fachada principal, e incluso en alguna otra.
Los escudos de armas son también muy tópicos en este tipo de construcciones. Suelen aparecer en lugares como en el centro de la espadaña de la portalada, en la fachada frontal, en la torre, -o- en cualquier otro sitio que facilitase una buena visibilidad con la que recordar el origen noble de la familia de la casa.
En Selaya tenemos el Palacio de Donadío, monumento insignia del Municipio. En el que se alza una impresionante torre defensiva de época medieval. Otra torre a destacar es la de la Casona de los Miera, también de apariencia muy sólida, pero esta vez no se haya centrada en mitad de la vivienda, sino que se adosa en uno de sus laterales, como sucede en la Casa del Patriarca, también en Selaya. Otras Casonas ubicadas en esta localidad son la Casona de Linares, la del General Barca, la de los Losada -y- la Casona de la Soledad, antigua residencia del famoso novelista Ricardo León.
También es interesante...: "Casa del Patriarca"
El edificio es de dos alturas en planta rectangular, con cubierta a tres aguas, -y- una torre de tres alturas a mano derecha, que se eleva sobre el resto de la edificación. El tejado de esta torre es a cuatro aguas -y- aparece adornado, en cada una de sus esquinas, con formas esféricas, elemento ornamental de la escuela herreriana, al igual que el pináculo que aparece en la cumbre del mismo. Estos ornatos eran muy utilizados en las construcciones de la época. Se utiliza la piedra de sillería para esquinas -y- vanos, el resto de los muros es de sillarejo.
En el exterior podemos ver sus balcones volados de hierro forjado, sostenidos por unas piedras que van de mayor a menor tamaño, que reciben el nombre de balcones púlpito, característicos del siglo XVIII -y- que vinieron a sustituir a los antiguos, con barandales realizados en madera. En el esquinal izquierdo de la fachada principal, llama la atención un reloj de sol rectangular. Típico de estas casonas del siglo XVII es la corralada, que cerca parte de la casa a la que se podrá acceder a través de un portalón muy sencillo que se abre a un patio.
Hay que destacar sus dos escudos, uno que aparece en la parte superior de la torre, entre dos pequeños vanos -y- orientado hacia el este; -y- el otro en la fachada principal de la casa. Son los dos idénticos -y- representan los apellidos de Abascal -y- Zorrilla, que no se corresponden con los apellidos de su primer propietario.
Recibe el nombre de Casa del Patriarca, porque uno de sus dueños fue Don Ramón José de Arce Rebollar, Arzobispo de Amida, Burgos (1797) -y- Zaragoza (1801), además de Patriarca de las Indias Occidentales hasta su destitución con motivo del Motín de Aranjuez, tenía los oficios de Inquisidor General (1797), hasta que esta institución fue abolida por José I -y- las Cortes de Cádiz; Ministro del Consejo de Hacienda -y- de la Real Junta de Juros; Gran Canciller de la Orden de Carlos III; Consejero del Supremo de Castilla; -y- Consejero de Estado, en el gobierno de José Bonaparte, de quien llegó a ser asesor particular, por lo que, una vez fracasado el intento de invasión francés, tuvo que emigrar a Francia en 1813, en cuya capital falleció aún exiliado, en el año 1844.
Los padres de don Ramón José fueron don Francisco de Arce Rebollar, -y- doña Francisca de Uribarri -y- Arce, quienes tuvieron su casa en el barrio de Sopuente, en Selaya, cerca de la Casa del Patriarca. En uno de los vanos de la casa de Sopuente reza una inscripción que dice “ESTA CASA HIZO FRANCISCO DE REVOLLAR. AÑO DE 1723.
Estado de Conservación >> Dentro de su situación de abandono goza de un estado de conservación saludable, -y- cabe decir que actualmente está en venta.
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Actualmente es una posada de Cantabria. Se encuentra en el interior de una finca cercada en piedra con cuatro cubos en distintos puntos de la misma, que fueron declarados BIEN DE INTERES CULTURAL en abril del 2.002, junto con otros ocho que hay en el pueblo -y- un rollo heráldico.
Era habitual en la época, que las casonas tan complejas como ésta, tuvieran una gran portalada por donde acceder a la casa. Destaca en esta portalada, un escudo cuyo estilo es BARROCO con las armas de Miera -y- Arce. En la clave de la portalada aparece la fecha de 1698.
De su planta baja destaca el pórtico, otro elemento básico en las construcciones de la época, en este caso con varias columnas.
En época del Catastro de la Ensenada (1752), era propietaria de la casa, que ya se llamaba de Linares, doña Isidora de Cevallos, viuda de don Juan de Miera, que declara tener un hijo llamado don Manuel de Miera, ausente en Cádiz, -y- posiblemente Caballero de Calatrava, -y- una hija menor llamada doña Victoria. Según el Archivo Histórico Provincial, además de esta casa poseía otras en el Campo, la Revilla -y- Candarilla. Isidora era descendiente de la casa de Ceballos-Liaño de Toranzo, -y- su marido don Juan, hijo de don Juan José de Miera -y- Arce, Caballero de Alcántara en 1691 -y- Corregidor de Úbeda -y- Baeza, posiblemente quien mandó construir la casa.
Actualmente su estado de conservación es muy bueno, recientemente ha sido restaurada -y- convertida en una posada.
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Se compone de una casa -y- una torre. Destacamos que el cuerpo principal de la casa posee una planta de dos alturas en forma de “L”, con cubierta a dos aguas. El soportal, es un espacio amplio, abierto a la corralada -y- a la calle mediante dos arcos de medio punto. Éste era un espacio fundamentalmente de trabajo, donde se guardaba el carro -y- otros aperos de labranza. Los arcos se apoyan sobre pilares que carecen de capiteles, sustituidos por impostas simples, que se combinan con impostas refajadas. Sostiene un balcón de hierro presidido por un escudo con las armas de Miera, Arce, Castillo de la Concha -y- Ceballos.
Desde el soportal se abren puertas hacia el interior de la casa, actuando por tanto como distribuidor de la zona de vivienda -y- la de trabajo. La separación entre dos pisos es señalada en el exterior mediante una imposta refajada que atraviesa toda la fachada. Este elemento ordena visualmente la fachada, a la vez que sirve para atar los muros.
Destaca la gran torre realizada en sillería -y- compuesta por tres pisos enmarcados por unas bandas de piedra. Al igual que en la vivienda hay poca decoración, a excepción de otro escudo con las mismas armas en lo alto de la torre entre dos vanos, que como en la casa, serán escasos -y- de pequeño tamaño. En los lados de la torre se abren dos pequeños balcones de hierro forjado muy habituales en la época.
El tejado de la torre es a cuatro aguas, hecho con teja ARABE -y- rematando cada una de sus esquinas aparecen pináculos, decoración muy utilizada en el siglo XVII, así lo ratifica su aparición en el palacio de Donadío -o- en la casona del Patriarca.
El Linaje de los Miera proviene de la Merindad de Trasmiera, con origen en la villa de mismo nombre. De esta familia surgirían varias ramas, entre ellas los Miera de Selaya, uno de los más nobles -y- principales apellidos de nuestra región. Se asentaron en la villa a finales del siglo XV, siendo ya documentados en el siglo XVI, según el Becerro de las Behetrías, como “gente de gran influencia” -y- “solar conocido” en distintos territorios de nuestra región incluidos los valles de Toranzo -y- Carriedo. Los Miera de esta villa residirían en Aloños, -y- pasaron a emparentarse con los Ceballos.
En 1617 era propietario de esta casa don Juan de Miera de la Torre, que declara “la casa de la Torre en que vivimos de morada, que linda con camino que va a la IGLESIA -y- el solar huerta -y- llosa con sus árboles de llevar -y- no llevar fruto”.
En 1752, Don Pedro Agustín de Miera era el propietario de la casa-torre, -y- la declara en el Catastro del Marqués de la Ensenada de la siguiente forma >> “Casa tengo una en el término de La Torre, que está al regañón en el comedio de dicho lugar, que tiene cuarto bajo -y- alto con su torre que mira al ábrego, tiene de fondo cincuenta -y- seis pies -y- de ancho treinta -y- nueve, del alto diez -y- ocho. La torre tiene treinta -y- dos en cuadro -y- de alto treinta -y- tres pies; confronta por el cierzo con prado -y- dicha casa, por el solano con huerta, por el ábrego con camino carretero -y- por el regañón con camino real”.
Mediante Resolución de 27 de noviembre de 2002, se declara Bien de Interés Local, con la categoría de inmueble, (publicado en el Boletín Oficial de Cantabria el 4 de diciembre de 2002).
Otra recomendación para ti es...: "Crucifixión de Cristo"
Realizada en madera policromada, exenta -y- de tamaño natural. Representa un cristo crucificado, con la cabeza ladeada a la derecha. El cristo aparece semidesnudo, cubierto con un pequeño paño blanco con los bordes rojos.
A pesar de ser del siglo XVII aún conserva rasgos arcaicos de periodos anteriores, ya que aparece sujeto a la cruz sin manifestar el peso del cuerpo sobre sus brazos. La cabeza ladeada -y- su rostro con expresión de dolor, que junto con la sangre que aparece en su cuerpo nos dan una sensación de un gran realismo -y- naturalidad. Busca reflejar el sufrimiento humano del hijo de Dios.
Las piernas aparecen unidas por los pies en un mismo clavo -y- algo flexionadas.
Estado de Conservación >> Buen estado de conservación, aunque seguramente haya sufrido algún tipo de restauración.
Te va a gustar...: "IGLESIA de San Juan Bautista"
Como característica de la época presenta la planta de cruz latina cuyos tramos se revisten con bóvedas de crucería -y- espléndidas bóvedas de combados. Su construcción es muy sencilla, se entrega a una sola nave con un marcado crucero. A los pies se alza una espadaña repartida en dos cuerpos también característica de la época. La portada, aunque con apariencia ROMANICA, fue construida con su actual estructura.
Posee un escudo forjado, timbrado por yelmo, con dos leones por soporte, que apoyan sus patas sobre las cabezas de dos sirenas, -y- que representan las armas de Miera -y- Arce
En su interior conserva toda su imaginería original en cinco retablos del siglo XVIII, entre los que destaca el mayor, de orden salomónico con dobles columnas en la calle central -y- excelentes tallas de San Juan Bautista, San Pedro, San Pablo -y- Calvario en el ático. Entre los laterales destacan el de San Francisco, San Antonio, San José -y- la Virgen del Rosario.
Su conservación es buena, usándose diariamente para oficiar los respectivos servicios religiosos.
Sigue descubriendo...: "Palacio de Donadío"
Posee planta cuadrada, con dos pisos, el bajo -y- el principal. Dispone de una potente torre defensiva de origen medieval, embutida en el medio de la edificación, sobre la cual se reparte su cubierta a cuatro aguas. La torre, de planta cuadrada -y- cubierta también a cuatro vertientes, posee cubos angulares rematados con grandes pirámides en lo alto.
Su portada, con un arco de medio punto sostenido por dos columnas cuyo estilo es toscano, se entrelaza con uno de los cinco balcones que posee su fachada, -y- se ve rematado en un frontón curvo cortado -y- un escudo con las armas de la casa de Arce entre dos leones.
El resto de la fachada es muy simple, destacando el ligero retranqueo de los laterales con respecto al eje. Al centro destaca una línea de imposta refajada y, en el alto, la cornisa. En la parte superior de la fachada, en los esquinales de sillería, sobresalen más piezas armeras.
Al palacio lo rodea un muro en el que destacan rollos heráldicos -y- una magnífica portalada con arco de medio punto entre pilastras, con pináculos, bolas -y- escudo yelmado, sobre cartela de rollos, que alude a las armas de los Arce.
En relación a la torre medieval, según el Apeo del Infante Don Fernando, se hace mención a una casa-fortaleza mandada edificar en Selaya por el señor de Manrique Lara, pudiera ser que fuese la torre del Palacio de Donadío, ya que no han aparecido restos de otras construcciones defensivas medievales de mayor relevancia.
A mediados del siglo XVIII el propietario del palacio era don Ínigo de Velandía de arce -y- Arellano, Marqués de Tejada, conde de San Llorente, título que le fue concedido el 16 de mayo de 1682. Gran Prior de San Juan, General -y- Gobernador de Milán y, Virrey -y- Capitán General de Navarra. En el Catastro de la Ensenada declara tener “Una casa con su torre, que tiene con su alto -y- bajo -y- un corral, tiene de alto 30 pies, de hueco 51 pies, de ancho 42, confronta por un lado -y- por otro con calles reales, -y- pegante a ella, está otra arruinada, inhabitable, propia de dicho marqués”. De esta misma casa era el Obispo de Salamanca don Diego de Arce, Inquisidor General -y- Consejero de Estado.
Ya en el siglo XIX, hacia 1834, el edificio fue comprado por don Ángel Ezequiel Fernández de Liencres, Marqués de Donadío -y- Vizconde de Miranda, de donde recibe su actual denominación. El Marqués de Donadío era natural de Selaya, -y- el título le fue concedido por la Reina Isabel II. Fue desterrado por Fernando VII a Ceuta, por lo que, a la muerte de éste monarca, su exilio se substituyó por Selaya. De joven fue a Madrid como guardia de Corps. Pasó después por venta a la familia Venero, -y- mediante herencia a sus actuales dueños.
Ha sufrido restauraciones -y- añadidos. Se sabe que en el siglo XIX, el Marqués acopló almenas a la torre.
El 28 de mayo de 2003, se procede por resolución de la Dirección General de Cultura del Gobierno de Cantabria, a la incoación de expediente para la declaración de Bien de Interés Local, con la categoría de Inmueble, a favor del Palacio de Donadío. El 13 de octubre de 2003 sale a información pública el expediente de declaración de Bien de Interés Local para la posible consulta de quién tenga interés.
No dejes de conocer...: "Rollo Heráldico -y- Cubos"
El rollo heráldico de la calle Soledad fue construido entre los siglos XVII -y- XVIII. Los cubos suelen ser de la época de la casa a la que cercan sus muros.
El rollo está al sur del pueblo, en la calle Campera nº 14. En cuanto a los doce cubos que hay en Selaya se distribuyen de la siguiente forma >>
- Cuatro en el Palacio de Donadío. Plaza de Colina, 1.
- Dos en la calle Soledad, número 2.
- Uno en la calle Fraternidad, número 1
- Cuatro en la Casona de Linares.
- Uno en la calle Campo, número 4.
Suelen estar compuestos por piedras bien talladas, con los laterales en bisel para poder formar una figura cilíndrica. El más destacable de estos monumentos es el rollo heráldico de la C/ Soledad. Éste se divide en tres cuerpos de altura, el ubicado en la parte inferior tiene una hornacina que se abre a través de un arco de medio punto con una reja de fabricación más reciente. Dentro de la misma se representan una serie de imágenes como son la de San Francisco, rescatando ánimas del purgatorio, la Virgen de la Soledad, La Virgen de Valvanuz -y- un cristo Crucificado.
En la parte central un blasón representando los apellidos de Sámano -y- alianzas.
El rollo acaba rematado por unos pináculos -y- una cúpula semiesférica sobre la que se apoyaría una escultura, que en la actualidad ha desaparecido.
Es posible destacar su doble función, como pieza heráldica -y- como humilladero que le distingue de otros situados en la comarca que no tienen función religiosa.
Estos rollos heráldicos también llamados cubos, son elementos característicos de la arquitectura de la región, normalmente se encontraban en los ángulos -o- en los muros que cercaban las casonas, como recuerdo del pasado defensivo de época medieval en la que estos cubos formaban parte de las casonas -o- torres que tenían labores de vigilancia -y- control sobre los caminos -o- pasos.
En cuanto al escudo descrito del rollo de la calle Soledad, con los apellidos Sámano, Miera, Rebollar -y- posiblemente Cuero, según el Catastro del Marqués de la Ensenada era poseedor de la casa don Agustín de Sámano -y- Miera, nacido en 1719, hijo de don Luis Sámano Miera -y- de doña María de Rebollar, nieto de don Domingo Sámano Miera -y- doña Juliana Sámano Miera, -y- de don Pedro Rebollar de Cuero -y- doña Marcela Pérez Pando.
De las casas de Sámano en Selaya fue don Juan José de Sámano Uribarri -y- Rebollar, en 1818 virrey -y- Capitán General de Nueva Granada. Así mismo en Selaya hay otras casas de los mismos apellidos.
El estado de conservación del rollo heráldico no es muy bueno, ya que en su parte posterior le faltan los sillares que fueron sustituidos por sillarejo. A su vez la cúpula semiesférica está partida, mientras que la escultura que la remataba, según ciertas informaciones, actualmente ha desaparecido.
El 3 de abril del 2002 se declara BIEN DE INTERES CULTURAL, con la categoría de Monumento, los Cubos -y- Rollo Heráldico de Selaya.
Guarda tiempo para descubrir...: "Santa Rita"
Estamos hablando de una talla de unos 80 centímetros de altura, realizada en madera, representando a Santa Rita. Su rostro es de tristeza, de profundo sentimiento -y- pesar, la mano derecha aparece sobre su pecho mientras que en la izquierda sostiene una cruz a la que mira desconsolada.
Viste un hábito azul oscuro con dibujos -y- ribetes dorados, el tratamiento de los paños busca la naturalidad, destaca cómo se marca la caída desde el cinturón hasta los pies un gran número de pliegues. Bajo el hábito muestra la puntera de dos zapatos de color negro.
Detente a conocer...: "Santuario de Valvanuz"
Al llegar a Selaya nos desviaremos en un cruce a la izquierda con dirección a Bustantegua y, tras recorrer 2 kilómetros -y- medio, nos encontramos con la ERMITA. Ésta está edificada sobre una pradería al pie de la ladera de San Bartolomé.
Arquitectura religiosa cuyo estilo es ROMANICO.
Estamos hablando de una ERMITA de planta simple, compuesta por una sola nave de 33 metros de larga por 9 metros de ancha, en la que la sacristía forma parte de la misma. Su cubierta es a tres aguas -y- posee un pórtico lateral de similar longitud que la propia iglesia.
En su construcción se utilizó madera, pero sobre todo piedra, en forma de grandes sillares en sus esquinas, espadaña -y- contrafuertes, mientas que en el resto de las paredes se empleó el sillarejo recubierto en todo su perímetro, excepto en su zona frontal, de un revoque de mortero posteriormente blanqueado. Para la cubierta, tanto de la IGLESIA como del pórtico, se usó teja normal, de la llamada ARABE.
Los contrafuertes se marcan en el exterior, entre ellos se han colocado unas pequeñas ventanas para iluminar el interior. El pórtico también de piedra aparece cerrado en su lado norte -y- sur, mientras que el oeste permanece abierto dejando ver en su armazón las viguetas de madera. En este pórtico se abre una puerta por la que se accede al interior de la iglesia, en la que destacamos las bóvedas de crucería de la nave, -y- las de la sacristía cuyos nervios se unen en unas claves que tiene motivos esculpidos en piedra con la leyenda “Ave Maria”, “Gra(tia) Plena”, “Año 1678” -y- “ año 1708”.
Del exterior destaca su espadaña BARROCA de tres pisos, que acentúa la verticalidad del edificio, está decorada con motivos herrerianos, (pináculos -y- bolas) que aparecen también en distintos puntos del tejado. En los dos pisos superiores encontramos tres campanas, la colgada en el alto es de dimensiones más reducidas.
En la espadaña hay esculpido en piedra un escudo Real de Castilla -y- León timbrado por el águila bicéfala con corona real, -y- se repite en el pórtico, pero esta vez está policromado. Ambos blasones testimonian que el templo pertenecía al Patronato Real.
El templo actual pudo haber surgido a partir de otro más antiguo, quizás del siglo XII, que debió ser de muy pequeñas dimensiones, tan solo ocupó lo que en la actualidad es el presbiterio (zona que limita la reja central del santuario).
Los datos históricos más antiguos que tenemos se remontan a finales del siglo XVI, sufriendo la capilla sucesivas reformas -y- ampliaciones. En el año 1800 sufrió un incendio que destruyó buena parte de su interior, entre lo que destacaba el retablo BARROCO del altar mayor tallado en Cádiz en 1756, cuya posible -y- única prueba de su existencia es el grabado realizado por González en esa ciudad, pero no es posible probar su autenticidad, ya que la imagen que aparece corresponde a un modelo que se repetía en cada una de las estampas que se realizaban. Tampoco se salvó de la desaparición de gran parte de su colección de exvotos.
Junto al santuario de Ntra. Sra. De Valvanuz se levanta lo que hoy se conoce como la Casa de la Beata, posiblemente porque ésta fue la residencia de la persona encargada del cuidado del santuario. Está casa se acabó de reconstruir hacia 1990 -y- desde entonces es una casa-MUSEO, que acoge, entre otras cosas, una colección fotográfica de las famosas Amas de Cría de la tierra. Destaca de igual modo un óleo de un vecino de Selaya, don Ramón José de Arce -y- Rebollar, Arzobispo de Burgos -y- Zaragoza, desterrado hasta su muerte en Francia, de quien se dice que guardó buena amistad con Goya, quien posiblemente le hizo dicho retrato.
Actualmente su estado de conservación es muy bueno. Ha sufrido numerosos arreglos, entre ellos una notable ampliación tras pasar a ser de Patronato Real. Parece ser que alguna restauración se llevó a cabo gracias a la ayuda de sus fieles, debido a que su estado llegó a ser preocupante.
En tu camino por esta zona descubrirás...: "Virgen de Valvanuz"
Talla exenta en madera muy dura, de una única pieza de 56 por 20 centímetros. EL Niño está sentado sobre la rodilla izquierda de la Madre, -y- no sobre las dos como era característico del ROMANICO, -y- la Virgen, dispuesta en su trono, sostiene en sus manos lo que parece un fruto que representa la salvación -o- una flor, atributo de María. El Niño a su vez, aparece sujetando con la mano izquierda un libro, mientras que con la derecha agarra una cruz con la que parece bendecir.
La imagen de la Virgen, mayestática, frontal -y- asimétrica, está vestida con una toca dorada en la cabeza que oculta su pelo, sobre la que se dispone una enorme corona que la otorga un carácter de majestad; un manto azul oscuro -y- una túnica roja con ribetes dorados que la cubre hasta los pies, calzados en color negro. Los zapatos puntiagudos señalan su origen GOTICO, algunos autores se han atrevido a afirmar por ello un origen judío, pero en líneas generales se considera una sugerencia del todo gratuita. El Niño viste una túnica clara también con ribetes dorados -y- sus pies están descalzos.
Su disposición se corresponde con el modelo que más predominará entre los siglos XIII-XIV, es el Hagia Theotokos -o- Virgen Madre de Dios, de tipología característica del Gótico Clásico
La figura aún guarda cierto grado de la frontalidad -y- el hieratismo de tradición ROMANICA, del mismo modo la madre -y- el Niño tampoco tienen ninguna relación entre sí. En el tratamiento de los vestidos, aunque el arcaísmo aún es acusado, el plegado de los paños resulta más natural que en representaciones anteriores, igual que el rostro de la Virgen. Este tipo de signos indican que la talla es de mediados del siglo XIII.
De gran devoción en las villas pasiegas -y- Patrona del Valle de Carriedo, es una de las vírgenes más veneradas -y- populares de toda Cantabria.
La tradición de esta Virgen es muy similar a la de otras imágenes, con aparición en una verde pradera donde brotó una cristalina fuente -y- traslado de la imagen por los lugareños, hasta rendirse completamente a los deseos de Nuestra Señora, construyendo una capilla en el mismo lugar de la milagrosa aparición.
En concreto la leyenda dice que se apareció ante un pastor -y- le comunicó su deseo de que la edificaran una iglesia, cuando el pastor le preguntó en que lugar, la Virgen pisó sobre una roca caliza de la que comenzó a brotar agua, así el pastor -y- sus vecinos de Selaya edificaron una ERMITA en el lugar indicado. El agua aún sigue brotando, es posible encontrar en el parque anexo, al lado de otra reproducción de la imagen.
Los datos históricos más antiguos que tenemos se refieren a la capilla, -y- se remontan a finales del siglo XVI, sufriendo ésta sucesivas reformas -y- ampliaciones, aunque en 1800 un incendio destruyó buena parte del interior del templo.
En 1947, Nuestra Señora fue proclamada Patrona del valle de Carriedo, -y- en 1990 fue coronada por el Obispo de Santander.
Muy bueno, a pesar de haber sufrido, como otras tallas del mismo estilo, alguna restauración que ha afectado a su estructura formal así como a su policromía -y- aspectos decorativos. De este modo, la mano derecha de la Virgen, la que porta una manzana, antes sujetaba una flor, -y- fue cambiada de posición por el restaurador de Madrid D. Francisco ALcaráz. Al Niño también se le restauró la cruz, la mano derecha -y- el pie izquierdo que le faltaba. Para finalizar, a ambos se les ha repintado el rostro.
Seguimos conociendo...: RUTAS:
http://www.ayto-selaya.com/index.php?a=vrutas
También es interesante...: Puertos -y- Picos
La Cordillera Cantábrica crea una línea divisoria en la trayectoria de las aguas que desembocan en el Mar Cantábrico -y- en el Mediterráneo, compuesta por un paisaje abrupto, repleto de cumbres, gargantas -y- riscos. En una zona de esta divisoria nacen los ríos Pas -y- Pisueña, encargados de regar el territorio que nos ocupa. Los montes de las cabeceras de estos ríos obedecen a una espesa solidificación de arenisca con combinaciones de caliza, que, al inclinarse suavemente hacia el Sur-Este, hace que su vertiente opuesta resulte extraordinariamente vertical -y- accidentada, acelerando el descenso de las aguas y, con ello, la increíble erosión que dará lugar a un desnivel extremo. Prueba de ello serán los puertos de El Escudo (1.011 m.), La Magdalena, Matanela -y- Las Estacas de Trueba (1.166 m.), -y- los picos de El Coterón (1.025 m.), Peña Negra (1.498 m.) -y- Castro Valnera (1.707 m.). La etimología este último pico, el más notable de la zona, “lugar elevado con bellotas”, nos hace pensar que antiguamente era rico en robles -y- encinas, un paisaje muy distinto al que nos hallamos ahora. Toda esta vasta alta montaña alimentará, con la recogida de las lluvias -y- las nieves que la cubren durante más de medio año, a un extenso -y- complejo sistema hidrográfico. Las Estacas de Trueba es la encargada de atesorar las primeras aguas que, por medio de una densa red de afluentes, formarán el Pas, naciendo éste a los pies de la montaña.
La montaña oriental de Cantabria ha sido intensamente explotada a lo largo de la historia, -y- sobre todo entre los siglos XVI -y- XIX, provocando un retroceso en la superficie de sus bosques. En las áreas de base silícea aún quedan prados -o- una vegetación dispersa totalmente degradada por los continuos incendios. En las zonas calizas, el suelo resulta demasiado abrupto -y- seco para cualquier actividad, por lo que permanecen casi yermos.
A pesar de lo que se pueda pensar tras analizar la evolución de las montañas que rodean al Municipio de Selaya, el carácter paisajístico del entorno es de valor incalculable debido, sobre todo, a su extrema personalidad. Y, aunque tal afirmación resulte contradictoria por la deforestación que ha sufrido el área, es perfectamente comprensible si entendemos las diferencias entre valor paisajístico -y- valor ecológico.
Antiguamente el paisaje de la comarca estaba cubierto por especies como el haya, el roble (llamado aquí cajiga), el castaño, el tejo -o- el fresno. Sin duda alguna, el valle debía ser muy rico en ciertas especies a juzgar por los topónimos que nos encontramos; Selaya (Sel del Haya), Rebollar, Coterotejo… Pero, con el tiempo, la historia demostraría que la propia ubicación de esta masa forestal resultaba fatídica para la misma >> el establecimiento de ferrerías en las riberas del Pas-Pisueña desde la Edad Media, propiciará la tala de las espesuras contiguas, para la producción de carbón con el que alimentar las fundiciones -y- las fraguas; así mismo la zona del Pisueña se encontraba dentro del área de influencia de los Altos Hornos de Liérganes -y- La Cavada; -y- por último, los Astilleros Reales de Guarnizo, se abastecieron de nobles maderas, cuando la situación era ya tan crítica, que se había prohibido la explotación de los bosques a manos de las ferrerías, dejándola en exclusiva para la botadura de bajeles.
La repoblación forestal introdujo una serie de especies, que ni siquiera resultaban autóctonas, como por ejemplo los pinos. No obstante, -y- a pesar de estos pequeños esfuerzos de regeneración natural, la ancestral lucha entre ganadería -y- bosque, ha provocado el retroceso del área boscoso en beneficio de los pastos, invitando, mediante la ayuda del fuego, a la desaparición de numerosas especies.
Salvo algunos robledales -y- castañeras con buenos ejemplares pero muy reducidos, la cubierta vegetal ha dado paso a praderías de siega, en los lugares más accesibles, y, en los más altos, a pastizales que se generan -y- mantienen con estos incendios.
En el curso medio del Pas abundan las plantaciones de Eucalipto, variedad introducida desde Australia a finales del siglo XIX, que, con su rápido crecimiento -y- su plantación intensiva, creará intereses económicos, eso sí, valiéndose de tal devastación de los suelos que modificará el paisaje de nuestros valles mostrando poco a poco su desnudez. En el área de Selaya podemos encontrar escasos ejemplares de esta especie, apenas unos pocos en el primer repecho del Puerto de la Braguía, -y- parecen n estar destinados a la tala.
Quizá el valor ecológico de los montes de la zona ha ido retrocediendo a través de los siglos, pero merece la pena acercarse -y- contemplar las vistas que nos ofrecen sus cimas, desde donde el paisaje te hace sentir tan pequeño, que llegas a comprender la verdadera grandeza de la naturaleza. Con todo esto, debemos estar contentos de poder contar en la comarca con algunos pequeños robledales de buena calidad, tejos en los alrededores de Sopeña, el espléndido cajigal del parque de Valvanuz, los castaños, los avellanos, los plátanos de la bolera de Selaya -y- todas las demás especies que se reparten por el área, en especial el fresno, que parece darse bien en este terreno.
Entre la fauna que habita estos bosques nos encontramos el jabalí, el corzo, el zorro, el lobo, diversas especies de rapaces, la liebre -o- conejo salvaje, ardillas, el erizo…, todo un mundo de pequeños animales, incluidos los habitantes de los ríos >> trucha, salmón, anguila, culebra, reo…, en el Pisueña el más notable es la trucha, cuya aparición parece sufrir altibajos de carácter anual.
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Esta zona está declarada como zona de interés comunitario (LIC).

Entre las especies más importantes destacan la trucha, el reo, la anguila, el pescardo, el pinto -y- el salmón. A la altura de Vega de Pas es imposible encontrarse ya con salmones, aunque hay quien dice haber visto ejemplares en los pozos de Riolangos, lo cierto es que se ha sellado el río a la altura de Puente Viesgo para que los salmones no asciendan a zonas de menos caudal -y- puedan perecer. Por esta razón, desde hace una quincena de años tampoco encontramos pintos, la cría del salmón, llamada así por los dibujos de su piel. El reo, es más propio del curso bajo, -y- difíciles de encontrar incluso en el curso medio.
A pesar de que en los últimos años han descendido notablemente las capturas, aún podemos encontrar buenos ejemplares de trucha en la zona de La Vega, un plato de los más exquisitos de la zona.
En cuanto a la macrofauna, el valle no ofrece apenas variedades que se hayan adaptado a las fuertes trasformaciones de un hábitat deforestado, quizá algún corzo, ciervo (en la zona de Los Tornos), rebeco (reintroducidos en septiembre de 2002), lobo -o- jabalí. Se pueden encontrar alimañas como el zorro; mustélidos como la comadreja, la garduña, la marta, el visón europeo, -o- la nutria; lepóridos como la liebre -o- el conejo silvestre; toda clase de roedores como el lirón -o- la ardilla…; diferentes clases de murciélagos protegidas; -y- varias especies de rapaces que hacen su hogar de las zonas más altas e inaccesibles >> buitre leonado, halcón peregrino, águila real, aguilucho, aguililla, alimoche, milano negro, búho real (en zonas más bajas). Las aves son la especie más abundante en la zona de estudio >> picapinos, perdices, cuervos, chovas, sordas, gorriones,… -y- todo un sin fin de individuos imposible de enumerar.
nick, A Pastoriza-Lugo
IP: 83.165.201.141
nick, Saceruela-Ciudad Real
IP: 80.58.223.132
nick, O Incio-Lugo
IP: 83.54.181.81
nací en trascastro,la ruta ferrería-trascastro tiene muchos errores para ver todo eso hay que desviarse de la ruta de los 5km y son muchos los kms que hay que recorrer.Ejemplo san miguel y aldea no están en la misma linea, san miguel está a la izquierda de la ruta hay que apartar antes de legar a aldea
nick, Itsasondo-Guipúzcoa
IP: 83.41.130.31